El legado de las sombras

24 мая 2026, 18:46
En los anales del tiempo, se cuenta que Anubis "Dios de los difuntos y juez de las almas" caminaba entre los vivos cuando la noche es mas oscura. Se dice que su sombra nunca se une a los mortales, pues no pertenecía al mundo de los hombres ni al mundo de los dioses. Quienes han sentido su presencia aseguran que la oscuridad cobra vida a su alrededor, moldeándose a su voluntad como el rio Nilo en tiempos de crecida. Los patriarcas marcados por su toque heredan su dominio por las sombras. Manipulación de las momias mismas y obedecía como sirvientes al alzarse ante ellos. Se murmura que en su reflejo no hay ojos si no hay un abismo que muestra el final de las almas Hace siglos, Anubis eligió a su primer patriarca "Horus Irys" segundo hijo de la segunda dinastía, era un príncipe alto y guapo, su silueta se alzaba mas que cualquier pirámide alzada en el imperio, y su cuerpo era un reflejo de las descripciones de los dioses querían que fueran los hombres de sus creaciones. "Tenía la espalda y cuerpo de un guerrero pero los ojos de unos sabio escriba". Miraba con profundidad, al mundo como si los secretos de este mundo solo en sus ojos podrían encontrar, creador de los "Khasetiu" guardianes de los patriarcas y del imperio. Su nombre se pronunciaba con respeto por las arenas del desierto. Pero el conocimiento de su poder se filtró en su corazón como un invisible veneno. El poder, y la arrogancia empezaron a cegarlos volviéndolo un ciego que la verdad no quiere ver. De donde antes caminaba un protector, ahora marchaba un conquistador. Ya no miraba con profundidad para entender, sino para poseer. Ya no hablaba para guiar, sino para dominar. Cuando la luna se tornó roja sobre el templo de los dioses sagrados, se supo que su destino ya estaba escrito. Anubis descendió en el silencio de la noche sin emitir un juicio, sin pronunciar una condena. Al amanecer "Horus Irvys" ya no existía, su nombre fue arrancado de los pergaminos de la historia, su voz silenciada para siempre y su sombra, atrapada en el inframundo estará. Desde aquel día, el viento del desierto nunca volvió a pronunciar su nombre. Los siglos pasaron, y Anubis espero, Las estrellas giraron en el cielo hasta que el destino llevó su mirada a "Amenhotep" el segundo hijo de la dinastía. Su elección sorprendió a todos, pues ningún patriarca había ocupado un trono antes. Pero los dioses no se equivocan, se dice que cuando la corona toco su frente, la tierra tembló por un instante y "Amon" cayo al suelo destruyendo los siglos de religión, los sacerdotes lo vigilaban con temor, recordando el destino de "Horus Irys", pero no había oscuridad en su corazón. "Amenhotep" caminaba entre la luz y la sombra con equilibrio de quien entiende los secretos del mundo. Bajo su reinado, "El libro del inframundo" fue escrito. No fue su mano la que lo creó, si no su voz de los muertos que a su oído susurraban, dictándole secretos que solo el entendía. Quienes lo han leído aseguraban que las palabras caminaban con el tiempo, como si fueran grabadas por las mismas almas que lo habitan. Pero todo conocimiento tiene un precio a pagar. Se dice que quien recurra al libro sentirá la arena moverse bajo sus pies, como si el desierto quisiera tragarlo en vida. La magia negra se filtraba en la piel de quien lo abra, robándole la esencia hasta que no quede nada de lo que fue. La única estabilidad sacrificar al ser amado. Pero ni los patriarcas del destino escapan, "Nefertiti" entró en la vida del patriarca y los dioses antiguos quedaron en el olvido. La religión cambio, los templos quedaron atrás la naturaleza de ellos se apodero, Los "Khasetiu" una ciudad alzaron pero Anubis nunca se fue. La sombra del faraón siempre era suya donde el patriarca se renombro "Akenatom" y la luz y la oscuridad empezaron a coexistir. Cuando "Akenatom" murió, el viento del desierto su ultimo suspiro se llevo, los dioses lo han castigado, Anubis con el peso en sus hombros, su castigo acepto. Su legado volvió a quedar huérfano. Pero las arenas del destino sorpresas traían. Hethet nació bajo un eclipse solar, su llanto la tierra hizo temblar y su risa la luz volvió a alumbrar. Anubis la eligió a la primera mujer de su generación. No importo sexo o tradiciones que los mortales veneraban. Ella sería la primera y su sangre prevalecería enteramente. Desde entonces, se cuenta que cuando la noche es mas oscura y la brisa mas fría, el eco de Anubis aun se escuchaba entre las dunas del desierto, susurrándoles secretos de aquellos que alguna vez su legado portaron.

"Soy Hethet matriarca del Alto y Bajo Egipto. Nací cuando la luna tragaba la luz que mi nombre al Nilo susurro y desde entonces jamás olvido mi reflejo. Soy la única hija del General Asil cuya espada trazó la historia en la arena y de la princesa Marwa cuya voz podía doblegar tormentas y calmar a los dioses. De mi padre heredé, su fuerza, su voluntad que no se dobla ni ante el peso del tiempo. De mi madre heredé la astucia, de quien conoce los secretos del destino, la belleza que los artesanos plasmaron en las joyas y el coraje de las leonas por su trono. Las mujeres me miran con recelo, mi nobleza y mi riqueza se alzan como un sol del atardecer. Los hombres desean mi mano en matrimonio, unirse a mi es unir su sangre con los dioses. Soy la princesa más hermosa del Alto y Bajo Egipto, aquella cuyo nombre es pronunciando con respeto y con miedo"

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