Anya
24 мая 2026, 18:55Hethet se encontraba caminando por los pasillos del palacio de su familia cuando escucha una discusión en los aposentos que eran de sus abuelos, cuando entró vio como el niño que se dice ser su sobrino hacía los movimientos de ataque a su madre-Basta niño, puedes lastimar a alguien no es gracioso-declaraba ella
Aahmes guardo la daga en su funda-Estas perdonada tía, el oro en tu sangre es real te salvo por que si solo fueras sangre común, perderías la cabeza-decía una sonrisa sarcástica y con el apoyo de su madre
-Y si tu fueras el faraón, no seguirías respirando-declaraba llamando la atención de todos
Marwa miraba a su hija pidiendo que no hiciera mucho escandalo pero Hethet levanto su mano cuando quedo enfrente del niño, ella misma saco su daga negra y puso su mano en la mandíbula del chico ante el susto de Nauret-Con mi madre no te metas niño, no te amenazo...te advierto niño vigila como te comportas conmigo-dijo mientras que el filo del cuchillo recorría la mejilla, raspando la piel con lentitud amenazante, bajando la actitud valiente del príncipe mimado
-Hethet, por favor es mi hijo-pedía Nauret
Ella negó sonriente-Si no te comportas, me temo que una linda cicatriz adornara tu rostro-decía pero cuando escucho los pasos de Adom se alejó y guardo la daga al mismo tiempo que el entraba.
-Hethet vamos, se nos hace tarde-
Con una sonrisa, Abdom y ella se fueron de ahí dejando a los tres solos, los pasillos finamente adornados con sol, telas y pintura les daban la bienvenida a la puerta principal que fue abierta y dejando a la vista, la presencia de Asim, Bakari y Abner-
-Bakaria, ¿Qué quieres?-preguntaba Abdom-No podemos ir a ser las ofrendas porque te apareces-declaraba mientras que todos se tensaban. Abner y Bakari empezaron a decir las mismas palabras que la divinidad de los cielos deberían resonar con fuerza en los oídos de los mortales que si volvía el faraón negarse a la libertad, una nueva desgracia caería sobre su tierra, cada vez mas oscuras que la anterior-Hethet, nos iremos-declaro intento tomar su brazo pero Asim se lo impidió-
-Mejor haz lo que dicen, vale la pena luchar por el imperio-declaraba la castaña
Abdom la miro sorprendido, sabía que ella se pondría de su lado pero por una vez la quería del suyo-Si, lo hago el imperio no puede verse débil...MENOS EL FARAÓN-gritaba-Ellos no se irán porque si no nos veremos débiles, tú te verás débil-
-Primero a mi NO ME GRITAS-gritaba lo último-En segundo no nos veremos débiles nos veremos fuertes porque sabemos que pensamos en el pueblo porque si siguen las desgracías, no habrá nada que gobernar-declaraba mientras que Abdom aun negaba-Bakari o Abner yo no me meteré en esto porque eso es culpa suya-decía mientras que rápidamente se puso al lado de su hermano
Como ellos le habían predicho, las pieles de los egipcios se habían convertido en campos de batallas por creaturas tan diminutas como granos de arena en el desierto.
Abdom, Hethet y Asim junto a las demás personas cercanas rápidamente empezaron a rascar su cabezas dando inició a la nueva desgracia.
-MALDITA SEAS-grito Abdom para regresar adentró del palacio solo.
-Hermano...me...-rasca-hubieras....av..isado-Bakari le sonreía así que con ayuda de Aaron guiaron a ambos hacía la villa, donde al pisar el suelo de la misma terminaron de sentir la sensación de rascarse-WOW, gracias es grandioso no rascarse-declaraba mientras que sonrientes empezaron a caminar hacía la casa de la familia de los hijos del crepúsculo de Bakari, cuando entraron se encontraban Mara, Josefa, Elsa, Eliam y Abdon-
-Hethet, que bueno que viniste-declaraba Josefa dando la cálida bienvenida-Caballero, puede pasar siéntese-
Asim sonreía-Es Asim Bay, mi mejor amigo-declaraba mientras que obedecían y en ese momento tanto Jocabed como Hethet notaron el interés de Mara por Asim al ver como se encontraba nerviosa y como ella jamás le decía que no cosa que nunca pasaba con ella, ya que con el pobre de Ezra le fue peor ya que le puso piedras en su pan o se negaba a salir con él-Es mi general en batalla, peleo contra muchos enemigos y cuido mi ciudad, lo mejor que pudo mientras que nos encontrábamos en otra lado-declaraba sonriente mientras que ambos se tomaban de la mano de manera amigable
Todos se encontraban en un ambiente más relajado, ya que el día era lento cuando Abdon e Eliam llegaron a la casa de Josefa, Hethet sonreía al niño quien quedaba fascinado con ella o con la apariencia de Asim haciendo que esta primera se carcajeara por la interacción pero cuando ella se hizo a un lado, con su mano ella le indico a Mara que fuera donde el-Ve-susurraba en su oído animándola. Cuando ella se sentó al lado del hombre esta sonreía de manera cortes, Hethet se encontraba al lado de Elsa quien se encontraba en la única recamara que esa casa contaba-Es hermoso, será un grandioso guerrera-declaraba ella mientras que Elsa sonreía
-Si, Abdon es bueno y tiene a los mejores padres, mis hijos mayores aunque inmaduros espero que encuentren a personas que los amen al igual que Eliam y IIai su aman-declaraba-Ezequiel y Daniel son los menores pero sé que Dios tiene planes igual de maravillosos para ellos-mencionaba y señalo al chico que entraba junto a su amigo Ariel que conocido en el Alto Egipto
Los sentimientos empezaban a subir por la garganta junto a los recuerdos que ella dejo en el desierto llegar al ver a Daniel-Mi hija hubiera tenido la misma edad que tu Daniel-declaraba haciendo que Elsa se tense
-¿Como?-
Ella sonreía al ver la escena de Abdon y Asim haciendo que sus recuerdos de Leonidas y Anya lleguen a ella-Una niña hermosa, con los ojos de su padre-recordó a su esposo-Anya se llamaba-declaro mientras que sus manos se hacían puño enterrando sus uñas en su palma-Me la tobaron cuando tenía apenas un año..-
Elsa puso su mano encima de la de ella-Dios, te traerá a tu hija de vuelta-declaraba mientras que poco a poco ella abría su mano lo bueno es que aún no lograba hacer que la sangre cayera-Se que pronto recuperaras a tu familia-decía
Con esas palabras, Hethet sonreía y cuando Elsa fue a la cocina, ella salió de la casa y pudo caminar hacía casi los límites de la villa donde ella se sentó y dejaba que los recuerdos lleguen, de esa noche como Ragnar y Hera llegaron a su tiendo donde Leo y ella dormían con su bebe diciendo que los enemigos los atacaban-Toma a Anya y vete-fueron sus palabras, pero mientras que Hera la ayudaba los enemigos llegaron y ambas lucharon pero mientras que las superaban y ellos eran noqueados, alguien la noqueo pero antes de que ella perdiera el conocimiento vio cómo se llevaban a su bebe sin que ella pudiera hacer algo en contra de ello.
Las estrellas titilaban como si susurraran una antigua canción al cielo.
La coz de Hethet era suave como murmullo del viento nocturno, flotaba en el aire eterno-Calla mi flor....no hay que llorar-cantaba Hethet mientras las estrellas danzaban sobre el cielo, tejiendo constelaciones con la luz de la nostalgia, sus manos alzadas en el aire se transformaban en una cuna invisible acunando sus sueños perdidos de maternidad bajo un velo de plata que floraba a sus alrededores sobre el eco de tiempos lejanos-Que tus sueños seas feliz..-susurro mientras que la brisa de su voz iba más allá del mundo, donde las almas dormidas esperaban su despertar
Miro la luna con su anhelo de madre, en su luz veía reflejos de otra vida, de otra risa infantil, otra de amor que el destino le arrebato. Pero las sombras no pueden borrar lo eterno.
-Siempre tu debes mis latidos llevar-sus palabra se entrelazaban con el viento, escribiéndose en la noche como un hechizo inquebrantable, alzo la vista al firmamento buscando entre los destellos de la luna silueta de su hija aun soñando que la encontraría-Así yo estaré junto a ti....-murmuro y la luna en respuesta parpadeo con un brillo cálido como si su esperanza no fuera solo suya si no también del universo.
Esa bebita, creció en todos estos años y como la misma Hethet había dicho ella tenía actualmente entre 18 o 19 años pero su bebe estaba más cerca de lo que pudiera pensar, las desgracias terminaron con promesas vacías disfrazadas de esperanzas cosa que causo el enojo en Hethet quien después de días llegaba al palacio
-POR UNA MALDITA VEZ, PUEDES ESTAR DE MI LADO-grito
Ella negaba-No, estaré del lado que hará ganar la corona y de tu lado no lo haremos-declaraba-Así que ¿Por qué no los dejas libres?-
-POR QUE NO, HETHET-
Con ese grito, ella se fue de ahí hasta el harem en un enojo que todos se alejaban hasta la misma tierra temblaba pero en eso alguien choco con ella iba a reclamar pero parecía una criatura indefensa en el piso-Perdóneme matriarca, no fue mi intención insultarla-declaraba mientras que recogía las prendas de Nauret
-No te preocupes, ven déjame te ayudo-dijo
Cuando todo estuvo lejos del piso ambas se vieron cara a cara-Soy Ana, la dama de compañía de la reina Nauret-dijo mientras que ella sonreía-
-Mantente alejada de Abdom-le advertía-Pero mas de Nauret-
La advertencia, fue aceptada y ella se alejó dejando a Hethet con la intriga de quien era esa chica porque esos ojos según ella los había visto antes pero recordaba donde-Hethet, vamos tenemos que cambiarte-declaraba Isis su dama de compañía despertándola del trance
-Vamos-
Amabas caminaban lo que faltaba a los aposentos de ella-¿Que ocurre, Hethet?-preguntaba mientras que sacaba su vestido-
-Isis, quiero que averigües todo de la nueva dama de compañía de Nefertari, Ana..-
La nombrada se paró sorprendida-¿Por qué? Hizo algo mal-declaraba
Ella negó-No, solo que la vi en algún lado pero no logro recordar-
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