Recuperación

24 мая 2026, 19:17
Hethet se encontraba sentada en la cama que compartía con su esposo en estado de shock, su muerte hizo que ella se quedara más de una semana en la cama sin comer ni beber después de que Leónidas haya dado su vida por proteger al campamento de Yaakov y sus aliados rebeldes.-¿No quiere?-preguntó Matías a Hera quien salía de la habitación donde ella se encontraba aun con el plato de comida y bebida en sus manos -No- Ella dejo el plato con lágrimas en sus ojos, ha pasado una semana y el dolor de la muerte de Leónidas sigue afectado a todos, ¿Como no lo haría? Ellos eran unidos, a diferencia de Ragnar y Hethet que podían gritar y aventar cosas cuando se enojaban siempre eran ellos quienes calmaban a los dos y los cuatro volvían a ser amigos pero ahora algo faltaba en esa carpa de campamento, Abner se metió al cuarto en lugar de Ana que estaba aún recuperándose de su aborto espontaneo Al entrar ella se encontraba acostada con la ropa de Leónidas aferrándose a su cuerpo oliendo su perfume-Hethet, oye..-susurro mientras que se inclinaba ante ella al lado de su cama mientras que acariciaba su cabeza-Estamos todos afuera, vamos tengamos una comida familiar-susurraba intentando tener un tono amable pero ella simplemente lo miraba y se enderezaba con su ayuda hasta quedarse sentada en la cama mientras que su espalda estaba recta y suspiraba mientras que miraba sus manos que jugaban entre si —Por favor, Abner... ya basta, esto es todo lo que puedo hacer—susurró, como si hasta el hablar fuera una cosa que le doliera—. Hago lo que puedo, ¿sí? cada día, desde aquella tarde maldita que me obligo a levantarme todos los días y me pongo de pie como si mis huesos no pesaran toneladas, me visto pero la ropa ya no me abraza con calidades ahora solamente me abraza con frialdad, y respiro...pero el aire corta mis pulmones desde que no respiro el perfume de mi amado por que cada exhalación es una batalla, una súplica muda por no abrir el libro del inframundo y traerlo de vuelta o escribir para que me mate y me devuelva con el pero nunca lo hago.-dijo Hethet con un susurro tan ligero como si el viento se llevara sus palabras-Porque sé que él estaría decepcionado... y porque pienso en Anya. Apenas la encontramos, y ya jamás oirá la risa de Leonidas, ni sabrá cómo olía su piel después del entrenamiento en el sol, ni cómo era perderse en sus brazos musculosos cuando te abrazaba para protegerte en su pecho.-dijo Hethet llorando- Un suspiro trémulo atravesó sus labios antes de confesar en voz quebrada —Pero lo peor... Lo peor es que siento más pena por mí ya que veo mi vida y todos los días me pregunto por qué ese pedazo de tierra no se abrió bajo mis pies para tragarme, y no tuvo la gentileza de llevarme con mi esposo-dijo Hethet llorando y sus uñas, se hundieron en su palma hasta que la sangre brotó, roja y silenciosa, como si también quisiera decir algo que las palabras no podían. -Hethet, yo...- Ella levanto su mano interrumpiéndolo-Leónidas era el aire que yo respiraba, y ahora ya no hay aire así que no me hables de comidas familiares-dijo negando con su cabeza- -Por favor no te hagas esto, Hethet..por favor- -Ya hago todo lo que puedo...así que por favor vete- Cuando Abner la dejó sola, con el peso de su tristeza y el silencio de su soledad parecía como si una tormenta de emociones la desgarraba por dentro sus sentimientos eran una tormenta estaba herida, con la rabia de que Leónidas se haya ido y la melancolía, y no sabía cómo liberar todo aquello sin romper o herir a su familia más de lo que ella misma se sentía. Así que se quedó ahí, en la cama, con la ropa y la espada de su esposo apretada contra el pecho, aspirando ese aroma que aún lo hacía presente, como si el perfume de su piel pudiera invocar su sombra por un instante más. Se levantó pero las piernas le temblaron un mareo la empezó a envolver como una niebla espesa, provocada por los días sin comer ni beber con normalidad pero no cayó. Se sostuvo con la fuerza que sólo el dolor puede dar, esa que quema pero impulsa. Caminó con cada paso, era un hueco por la casa. Cuando entró al cuarto donde estaban los demás, el ambiente se tensó de inmediato cuando todos la vieron, pero nadie se atrevió a moverse. Era como si su sola presencia trajera consigo un viento antiguo, uno que arrastraba el duelo como un manto invisible -Hermana..- -Él se ha ido-susurro-Él se fue..- El silenció reinaba en la habitación —¡VÁYANSE! —ordenó con la mirada perdida, como si no los viera realmente, como si mirara a través de ellos—¡VÁYANSE TODOS! —volvió a gritar, esta vez con la voz desgarrada, rota por el peso de su pena por la pérdida de su amado—¡LEÓNIDAS MURIÓ! —exclamó con un alarido que pareció partir el aire en dos, era el llanto de una amante desolada— ¡MI ESPOSO MURIÓ Y NO PUDE HACER NADA! —y de un manotazo lanzó la mesa donde se hallaba la comida, esparciendo frutas, panes, vasijas y restos de cena por el suelo como si fueran los fragmentos de su alma hecha trizas.—¡LEÓNIDAS MURIÓ Y SE LO LLEVARÁN LEJOS, A UN LUGAR DONDE NO PODRÉ ALCANZARLO! —gritó con furia, destrozando con sus propias manos platos, ollas, copas. aventando los por el aire, destruyendo su tienda. --¡Y NO ME LO VAN A REGRESAR! ¡NO VA A VOLVER A ABRAZARME, NO VA A VOLVER A DECIRME QUE TODO ESTÁ BIEN! —lloraba mientras su garganta sangraba por cada grito que sus cuerdas se desgarraban— ¡ME LO ARREBATARON! ¡ME QUITARON A LA ÚNICA LUZ QUE TENÍA! Los presentes retrocedieron, atónitos y estremecidos, por los gritos de Hethet como si el dolor de ella entrara en ellos. Pero los dos patriarcas permanecieron firmes, sus rostros endurecidos por la compasión, sabiendo que no había consuelo posible en ese momento. —¡VÁYANSE! ¡TODOS! ¡DÉJENME EN PAZ! ¡QUIERO A MI MARIDO!—rugió una última vez, hasta que su voz se quebró y sus piernas no la sostuvieron más. Entonces cayó de rodillas como si la gravedad de su duelo la hubiera vencido por completo. Ragnar la sostuvo con fuerza antes de que tocara el suelo, acunando la en su pecho como un hermano mayor y Hera, sin perder un segundo, corrió por el único vaso limpio, el que él siempre usaba, y lo llenó de agua y regreso dándole el vaso a su amiga Hethet, aún sollozando, bebió entre jadeos, como si el líquido pudiera disolver la tristeza que se enredaba en su garganta. Y en ese momento, un viento suave cruzó la tienda, moviendo las telas como susurros. Algunos dijeron después que era el espíritu de Leónidas, acariciando por última vez el rostro de su esposa y triste por su depresión. -Mama-susurro Ana acercándose a ella quien al verla solamente se aferró a su hija-Estoy aquí, mama..estamos juntas- Hethet fue calmada con Ana y Ragnar quien la tomo en brazos y la llevaba a su cuarto de donde salió mientras que Ana, Hera y los demás familiares se encontraban levantando todo lo que se encontraban roto mientras que los hombres levantaban la mesa y ollas que ella había roto. Hera se encontraba en los aposentos donde todos habían guardado sus armas y ahí se encontraba mirando el libro que tanto daño le estaba haciendo a su amiga-No lo toques, Hera-declaraba Athenea -¿Porqué? Hethet ha sufrido y ahora está obligada a escribir en este libro- -Es su futuro y creo que su destino está escrito-declaro mientras que miraba al frente de ella que dejaba ver una visión de la conversación que Hethet tuvo con Abner y como eso desato su ataque de irá Cuando tomo el libro para ponerlo en otro espació una nota se cayó del mismo haciendo que ella la tome y se tensé cuando la empezó a leer-Amor mío-declaraba Ragnar entrando a la habitación donde estaba que compartían desde que llegaron-¿Que ocurre?- Ella simplemente le mostro la carta, al leerla el hombre quedo igual de tenso que su amada, entonces pensó "Por eso jamás los encontraron"-Anubis, lo que hace para no perder a otro patriarca pero ahora sí Ares fue egoísta-declaraba Hela en su cabeza-¿Que vamos a ser?-preguntándose -Decirle y creo que ahora si la guerra vendrá-dijo-Pero esa pelea es en Hethet y nosotros debemos de estar al pendiente de ella.- -Si, no queremos que pase lo que ha pasado Ella asiente-Si, esa pelea la devastara-declaro poniendo un amuleto en donde se encontraba el cuarto de Hethet

Los dos habían decidido que esto lo mantendrían en secreto hasta que Hethet pudiera recuperarse así tuviera que pasar días, lo guardarían mientras que la hacían recuperarse con el apoyo de Ana, Daniel y sus hermanos quienes iban por ella hablaban o simplemente se encontraban acostados a su lado abrazándola haciendo que sus lágrimas salgan para sorpresa de todos un día ella se animó a comer con todos aunque estaba débil Abner se encontraba a su lado ayudándola en todo momento mientras que Ana la ayudaba a vestir y Hera la peinaba para vigilar el entrenamiento de los khasetiu y los hijos del crepúsculo cosa que los hizo sonreír Cuando vieron que poco a poco llego a ser la de antes, fue cuando ellos decidieron decirle-Hethet, ven..-declaro Hera La nombrada se acercó mientras que los otros dos se encontraban sentados en la mesa de su carpa entonces Hera le entrego la carta que había encontrado mientras que ella estaba confundida su cara cambio cuando inicio a leer poco a poco su corazón empezaba a sentirse una presión al saber todo lo que habían hecho "Anubis se llevó a Anya" "Ares se llevó a Leónidas" de repente ella se levantó de manera rápida mientras que susurraba-Se la llevo, él se la llevo...me mintió-dijo mientras que su mirada se encontraba perdida intentando reaccionar a lo que pasaba-ANUBIS-grito rápidamente mientras que salía de la carpa e iba al centró del campamento de khasetiu , mirando al cielo necesitaba verlo de frente así que era lo único que pudiera hacer-MALDITO CHACAL HIJO DE PUTA..-volvió a gritar al llegar al centró del lugar-POR TU CULPA NO CRIE A MI PROPIA HIJA, ME SENTÍA LA PEOR MADRE DEL MUNDO-grito ya con lágrimas en sus ojos-CONFIE EN TI LLORE CONTIGO, HICE LO QUE PEDÍAS, ASIM SE FUE, LEONIDAS IGUAL Y AHORA ESTOY SIN ELLOS-declaraba Los ojos de Hethet sacaban las lágrimas de irá que no podía desquitarse con el Dios-DEBISTE DE CONCENTRARTE EN TUS VERDADEROS OBJETIVOS-era la voz en su cabeza que sonaba con el chillido que odiaba-YO TE DI TODO LO QUE TIENES- -ERA MI VIDA, NO TENÍAS NI VOZ NI VOTO EN ELLA- Sus piernas no pudieron sostenerla más el peso de su cuerpo cayó de rodillas con un golpe sordo, las palmas abiertas contra el suelo como si ya no supiera de donde sostenerse. Su cabeza colgaba, vencida, y las lágrimas que escapaban de sus ojos no eran visibles para nadie, solo para los granos de arena que eran testigo de cada gota de sufrimiento. Se sentía, como siempre, la última en pie en un campo de ruinas, la que sobrevivía a costa de perderlo todo y la que siempre debe de darlo todo aunque muchos habrían sido tragados por la oscuridad mucho antes, ella seguía... respirando. Desmoronándose en silencio como si sus problemas no quisieran salir, ahora debía seguir viviendo cuando ya no quería. Y fue entonces que el grito escapó de su pecho era un desgarramiento, un alarido hecho de todo lo que jamás pudo decir y los sueños que ya no podían cumplir, era una nota tan rota y poderosa que el mundo pareció inclinarse ante ella. El cielo se cubrió de nubes negras, el viento soplaba y las gotas de lluvia empezaron a caer parecía que el clima se desdoblaba desde su alma, que su dolor se transformaba en tormenta, los mismos rayos empezaron a caer a lo lejos. Y los que estaban cerca, en silencio, supieron que Hethet ya no lloraba sola: el universo entero estaba llorando con ella Cuando se separaron ella tomo la cara de Ana y la acariciaba-Por ustedes aún no caigo en la oscuridad-susurro feliz mientras que ella se levantaba pero en eso Ana noto su cuello- -Mama, tu cuello-susurro Rápidamente ella se levantó y tomo una de las navajas de Ragnar notando las venas negras ya no se ocultaban con sus mangas si no que con su cuello ya se estaban notando-Hethet, ¿Haz escrito?-preguntaba Hera y Ragnar a la vez. Ella se tensó-No-declaro con intención de irse pero el rápidamente Ragnar la detuvo -¿Por qué no haz escrito?-preguntaba,-¿Por qué?- Ella no contestaba -Hermana, por favor-declaro-Dinos...- -¿No recuerdas? Puedes morir si no escribes, Anubis es alguien caprichoso- Ella simplemente se quitó de las manos de Ragnar-Por que quiero irme con mi marido, quiero ir con el y desde ese día me arrepiento que la tierra no se abrió debajo de mío para tener la compasión de llevarme con el-dijo lloraba mientras que rápidamente se iba de ahí para su carpa nuevamente -No, por favor-declaro Hera corriendo con Ana Hethet se había vuelto a encerrar, debían de ser más pacientes desde ahora-Ana, ve a descansar yo me encargo-declaro Hera a su sobrina quien sonríe y empezaba a caminar hacía donde se encontraba su tienda pero antes de pudiera ingresar Joanna se encontraba detrás de ella- -Joanna ¿Qué quieres?-preguntaba en un principio, ella quiso acercarse a Joanna pero ella jamás dejaba que la ayudaba así que decidido alejarse Ella sonreía-Ana, por favor solamente quería saber cómo estaba tu madre-declaraba-Se cómo son sus sentimientos en contra de Dios puede destruir a la gente-declaraba -Joanna, para...para..ahora- Ella callo -¿Por qué dices eso?-pregunto Ella suspiraba-Se que esos sentimientos, pueden afectarla a ella y a ti pero.... -A ver, vamos a ver que tanto sabes de los egipcios como te dices creer-declaraba-Yo soy la princesa Anya mucho gusto, hija del patriarca Leónidas de la civilización griega y de la matriarca Hethet de la civilización egipcia, nieta del general Asil y de la princesa Marwa ¿Los ubicas?-preguntaba con sarcasmo teniendo los mismo modos que sus dos padres-Sobrina del líder de los hijos del crepúsculo, Matías y de la matriarca Hera de la civilización Ateniense y del patriarca Ragnar de la civilización Nórdica y nací en el campo de batalla, ¿Algo más habladora? Si no estas dispuesta a llevar la paz será mejor que te vayas de aquí antes de que yo te saque-declaro de manera defensiva Joanna ofendida se fue de ahí mientras que Ana entraba a su carpa donde Daniel se encontraba-Mi amor-solamente dijo eso para después ella correr hacía el hombre abrazándolo mientras que lloraba-Aquí estoy, aquí estoy-susurro mientras que ambos se sentaban Mientras que una hija llora por la situación de su madre, del otro lado del campamento se encontraban los tres patriarcas restantes meditando como era la única manera que habían encontrado para que ella se calmara habiendo llegando a una dimensión donde solamente ellos podían llegar de relajación -¿Dónde estamos?-preguntó Hethet pero se tensó cuando vio donde era y como su yo del pasado con un vientre abultado aparecía feliz-Esa..soy..- Hera se acercó a su amiga abrazándola-¿No recuerdas?, cuando esperábamos la llegada de Ana, estabas feliz-dijo mientras que lagrimas salían y más porque Leónidas se encontraba llegando a su yo del pasado, arrodillándose mientras que besaba su vientre abultado. Ella lloraba mientras que sus recuerdos llegaban -Leo-susurro mientras que lloraba

Ragnar se acercó a ella y susurro-No hagas que él se encuentre preocupado por ti, demuéstrale que vas a honrar su memoria y lo tendrás siempre contigo-susurraba su amigo -Tienen razón-Ella sonreía mientras que el Leo la miraba con una cara de apoyo de que el la apoyaría en cualquier decisión-Tengo que ser fuerte por mí, por ustedes, por mis guerreros, mi familia y mi hija amada-declaro mientras que ambos pudieron sonreír y ambos regresaban a su realidad Hera sonreía-Entonces, hazlo hermana y nosotros te apoyaremos-declaro mientras que se levantaba de donde estaba e iba donde estaban sus guerreros quienes al verla se reverenciaron -Todos serán testigos de mis palabras, todos deben saber que no solo soy la viuda del patriarca Leónidas sino que también soy la esposa del ejercito khasetiu y seremos tan recordados que no habrán otros iguales a nosotros-declaro mientras que ellos festejaban

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